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LÍNEAS DE ACTUACIÓN DE LINSTITUCIÓN DEL DEFENSOR DEL PUEBLO ANDALUZ
PARA EL MANDATO 2001-2006
Sevilla, 6 de Febrero de 2002
Excmo. Señor Presidente, Señoras y Señores miembros de la Comisión.
Deseo reiterarles mi agradecimiento, en nombre de todo el equipo de Adjuntos, por la
confianza depositada para dirigir la Institución durante este próximo mandato y, tal y como
solicité formalmente, paso sin más dilaciones a ofrecerles las principales líneas de actuación que
pretendemos poner en marcha.
Para el equipo que represento, este acto ha de entenderse como la formulación de un
compromiso ante el Parlamento, del que somos Comisionado, para abordar con rigor el sentido y
alcance que tiene esta Institución no sólo ante esta Cámara, sino también ante las ciudadanas y
ciudadanos a los que nos debemos.
Para realizar este proyecto hemos partido, lógicamente, de un análisis de la actuación que
acometió la Institución en estos últimos cinco años. En el año 1996 y en este mismo lugar les
expresaba muchas de nuestras intenciones en lo que entendíamos que tendrían que ser las líneas
fundamentales y prioritarias de la actuación de esta Institución. Pretendo apoyarme en estas ideas
para someterme a un
breve balance del trabajo desarrollado y perfilarles lo que
pueden ser próximas líneas de actuación, desde una posición crítica y analítica, que espero me
ayuden a realizar con sus intervenciones posteriores:
En primer lugar les anunciaba en aquella comparecencia que quería
"ganar en la supervisión de las actuaciones de las Administraciones
Públicas en Andalucía"
.
Pues bien, a este respecto tengo que decirles que se han formulado 22.408 quejas en este
reciente mandato frente a las 15.090 del anterior. Ello supone una media anual en torno a 4.400
quejas frente a las 3.000 del mandato precedente. Por tanto, en cuanto a esta magnitud el
incremento de trabajo en los últimos cinco años se podría establecer en orden a un 32 por ciento
más de presentación de quejas. Del mismo modo, puedo anunciarles que el ritmo de incremento se
ratifica a lo largo de este año y, aunque de manera más atenuada, el ritmo de quejas avanza
ejercicio tras ejercicio. A pesar de esta mayor actividad, hemos querido mantener el ritmo y
agilidad en la tramitación y resolución de las quejas ganando en eficacia en los tiempos de
respuesta y de atención al ciudadano.
Como segunda línea anunciada les manifestaba el compromiso de
"incrementar las iniciativas de la Institución en cuanto a las
actuaciones de oficio y la realización de informes Especiales y monográficos".
Este mandato ha puesto a disposición de las Señoras y Señores Diputados 25 Informes
Especiales que representan el 73% de todos estos trabajos presentados a lo largo de la vida de esta
Institución. Estos estudios han abordado todo tipo de temas y situaciones en los que estaban
singularmente en juego las garantías de los derechos y libertades y se han ofrecido a su debate con
la clara intención de divulgar ante la sociedad aspectos que lamentablemente permanecen ocultos o,
cuando menos, postergados y que necesitan de una decidida respuesta por parte de los poderes
públicos.
Del mismo modo, la evolución de las quejas de oficio ha sido notable. De las 82 quejas
tramitadas por propia iniciativa del año 1996 hemos pasado a las 151 del año 2001 y pretendemos
seguir en esta línea de capacidad y agilidad de respuesta indagando en las materias que presentan
perfiles merecedores de especial protección: hablamos de menores, ancianos desasistidos, internos
en prisión, enfermos mentales o extranjeros que emigran a Andalucía en busca de trabajo y unas
condiciones dignas de vida.
También, me comprometía a realizar un
"seguimiento de las medidas sugeridas por esta Institución" así como
"la relación permanente con los responsables administrativos"
.
En este punto debemos comentar que las materias objeto de queja se presentan de manera
reiterativa y prácticamente constante. Hablamos de que las demandas en Educación, Salud, Justicia y
Vivienda se reproducen entre las que provocan años tras año mayor número de quejas. Estas materias
reúnen así el 60% de las reclamaciones que en los sucesivos ejercicios nos hacen llegar los
ciudadanos.
Por ello, queremos continuar con una nueva fase en el procedimiento de actuación de esta
Institución, consistente en dirigirnos, pasado un período de tiempo, a los ciudadanos a fin de
constatar el cumplimiento de las medidas que se comprometió a adoptar la Administración.
Otra medida que les expresaba era estratégica y la experiencia ha demostrado que era
esencial:
"alcanzar la extensión del ámbito de conocimiento y actuación de la
Institución".
En este sentido quiero reiterarles el esfuerzo realizado a fin de asegurar la presencia de
esta Institución, a través del Defensor, sus Adjuntos y demás personal, en cuantas oportunidades
tenemos, en actos de asociaciones, congresos, conferencias, charlas en colegios y centros que
ocupan una parte importante de la tarea cotidiana de toda la Oficina.
Para lograrlo les destaco varias actuaciones: visita oficial del Defensor a todos los
municipios de Andalucía, presencia continua en todos los centros educativos, realización de
sesiones didácticas apoyadas con material audiovisual y especialmente centrada en los derechos de
los menores, y la puesta en marcha del servicio en internet donde hemos sido pioneros entre las
instituciones de Defensores del Pueblo de España y que ha dado unos resultados espectaculares.
Y, en esta tarea de ganar presencia anunciamos la intención de"establecer vínculos de
cooperación con asociaciones y entidades de carácter social".
Desde un primer momento del mandato ha sido una atención preferente contactar con la realidad
social de Andalucía. Las vías de información más características son las que continuamente facilita
la administración. Pero, comprenderán las Señoras y Señores Diputados que existen otras que
enriquecen y amplían los enfoques de estos datos. Para disponer de un instrumento organizado y
continuo de contacto dirigimos, desde finales de 1996, una invitación genérica a los colectivos y
asociaciones de toda índole para conocer con detenimiento sus actividades y problemas, a fin de que
colaboren estrechamente con el Defensor del Pueblo Andaluz en el cumplimiento de las tareas que
tiene encomendadas. Se ha querido así aprovechar las fórmulas más libres y espontáneas de la
sociedad a la hora de organizar sus necesidades y unir sus esfuerzos en intereses comunes. La
respuesta a esta invitación fue muy significativa y sirvió de base para la constitución de un
Consejo Asesor que ha aportado con inmediatez —y diría que frescura— muchos puntos de vista de las
sensibilidades sociales que son imprescindibles para responder con rigor a las funciones que
tenemos asignadas.
Estos contactos nos han permitido incluso realizar tareas de divulgación interesantes que nos
han sido pedidas por grupos de estudios, profesores de universidad o colectivos que han coincidido
con el Defensor en la bondad de alguna faceta de difusión de trabajos elaborados. Es la idea que
explica la nueva línea de publicaciones que hemos emprendido llamada "Documentos" y de la que ya se
han realizado dos ediciones.
No deseo insistir más en las líneas y en el balance que se desprende de cinco años
anteriores. Pretendo, a partir de este breve recordatorio, construir unos proyectos de futuro que
nacen desde la experiencia, pero también desde las evidentes carencias que aún pesan en el trabajo
de la Institución.
Desde esta perspectiva,
las líneas prioritarias de esta Institución en este mandato
consideramos que no tienen que variar sustancialmente de las que habíamos propuesto en la etapa
anterior; es decir:
- seguir avanzando en la extensión y ámbito de conocimiento de la Institución.
- priorizar la protección de aquellos sectores de población más vulnerables y desvalidos que
precisan de mayor atención y protección de los poderes públicos para garantizar el efectivo
disfrute de sus derechos.
- profundizar en el establecimiento de vínculos de cooperación con la iniciativa social,
agentes sociales, y colectivos profesionales para obtener una información de primera mano sobre las
necesidades e inquietudes de nuestra sociedad.
- conseguir un implantación territorial más homogénea y proporcionada, y
- facilitar las soluciones a las problemáticas individuales o colectivas graves y urgentes
que nos plantean los ciudadanos o que podamos detectar en nuestra actuación.
Entre estos objetivos, después de estos años y este sincero esfuerzo, vuelvo a insistir en
que la principal prioridad que pesa en el trabajo de esta Institución es ganar más y más presencia
entre la sociedad.
No he dudado en calificar esta idea como casi una obsesión: ofrecer las funciones que tenemos
encomendadas con generosidad y decisión, de tal forma que consigamos la casi certeza de que
cualquier persona asuma en su conciencia ciudadana que forma parte de las inquietudes del Defensor
del Pueblo Andaluz y que dispone plenamente de esta Institución para la garantía de sus derechos y
libertades constitucionales; esté donde esté, venga de donde venga.
Debemos, por tanto, aproximar la Institución a la sociedad de manera absoluta. Y, aunque
puedo manifestar con moderado orgullo que hemos avanzado de manera apreciable, seguimos teniendo la
convicción y la percepción de que quedan espacios oscuros a los que no llegamos con la inmediatez
que se necesita.
Por ello, venimos estudiando
medidas que ayuden a ganar presencia y proximidad durante el
nuevo mandato y quiero, en esta comparecencia, ofrecerles algunos criterios sobre los que estamos
trabajando:
Ya se ha oído hablar de la
Oficina Móvil; o mejor dicho: hacer móvil la Institución.
Se trataría con ello de acercar la Institución a los ciudadanos de todos los rincones de Andalucía,
incrementando la presencia y contacto directo de sus responsables y utilizando para ello las
estructuras de presencia ciudadana más inmediatas, tal y como son los ayuntamientos. Pretendemos
que las Corporaciones Locales puedan ser un lugar de divulgación y de presencia efectiva de la
Oficina, al tiempo que articular esa presencia de una manera territorializada
Conscientes del papel fundamental que juegan los ayuntamientos en la sociedad como
Administración más próxima y cercana a la ciudadanía, pretendemos conseguir su implicación como
entidades colaboradoras en las funciones de acceso al Defensor del Pueblo Andaluz a través de
fórmulas de cooperación voluntariamente asumidas por estas entidades locales. Es decir, unas
fórmulas que desde la identidad y esencia de cada institución, permitan un mayor acercamiento del
Defensor a través de la realidad municipal, sin interferencias en las funciones y en la autonomía
que ayuntamiento y Defensor, respectivamente, ostentan.
Creemos que de este modo los Ayuntamientos podrían servir de espacio idóneo para la
visualización de la Institución por la ciudadanía, así como para que los responsables de la Oficina
puedan desarrollar su trabajo con una presencia directa, facilitando información y el acceso de los
vecinos que pudieran requerir o demandar las actuaciones de la Institución. Del mismo modo, la
Institución suministraría todos los materiales necesarios para propiciar esa divulgación y
formación entre el propio personal de los municipios, dando a conocer el alcance y sentido de la
misma.
En suma, sería convertir a los ayuntamientos en lugares de presencia y trabajo de la
Institución facilitando su accesibilidad a los ciudadanos como lugar de participación y escenario
para el ejercicio de los derechos y la libertades constitucionales.
Esta presencia articulada se complementaría con un esfuerzo más sistematizado y planificado
de visitas y desplazamientos del Defensor, sus Adjuntos y el resto del personal. Se trataría de
rentabilizar y divulgar aún más lo que ha sido un trabajo constante durante este mandato de
contacto con las realidades de nuestros pueblos y ciudades.
Desde esta infraestructura, que garantiza la movilidad de la Institución, pretendemos que la
sociedad andaluza sienta nuestra cercanía y disponibilidad para todo aquello que pueda afectar a la
defensa de sus derechos, a la vez que conocer más directamente sus problemas, inquietudes e
iniciativas para ser más eficaces en el cumplimiento de esta tarea.
Se trataría, en definitiva, de aprovechar los desplazamientos de los responsables de esta
Oficina —con objeto de conferencias, reuniones, visitas, etc— para incluir entrevistas y encuentros
con ciudadanos, colectivos sociales, agentes sociales, organizaciones vecinales, autoridades
públicas u otros para tratar de temas o problemas específicos que nos tuvieran planteados o recabar
sus impresiones e inquietudes para poder adelantarnos a las situaciones que puedan desembocar en
problemas o conflictos.
En esta búsqueda permanente de
contacto con los protagonistas de la realidad social,
queremos también atender a la experiencia singular que se nos puede aportar desde los colegios
profesionales y desde los actores de la comunidad científica, ya que entendemos que ambos son foros
privilegiados de información y canalizadores de muchas iniciativas que quieren ofrecer soluciones a
las demandas sociales.
La condición de proyectos de esta estrategia de implantación aconseja que los pasos que
vayamos dando deban ser progresivos en función al análisis de los resultados que se fueran
consiguiendo en las primeras iniciativas abordadas.
Así; al inicio nos centraríamos en aquellos territorios a los que llamamos espacios oscuros;
entiéndanme: no por su lejanía, sino por la distancia que injustamente hemos mantenido respecto de
esa realidad palpable y viva a la que nos debemos.
Bien es cierto que venimos poco a poco alcanzando un equilibrio territorial en cuanto al
origen provincial de las quejas. Así, hubo años en los que las quejas que provenían de la provincia
de Sevilla llegaban a más de 40%: Hoy este peso se ha ajustado en torno al 28 ó 30% manteniendo las
demás provincias un peso proporcional muy ponderado.
Pero sabemos que todavía existen zonas o comarcas que, también, en la trayectoria histórica
del Defensor, han permanecido menos presentes y han sido origen de contactos escasos o poco
constantes. Estudiaremos con especial cuidado este proyecto presencial y esperamos ayudar a que se
rompan estas situaciones de opacidad y lejanía frente a la que consideramos, en nuestra justa
medida, que podemos aportar iniciativas.
Pero también quiero detenerme ahora en un aspecto que me preocupa singularmente. Ese aspecto
de articulación o de presencia con una dimensión territorializada debe completarse de una manera
inmediata con otra forma de actuar y relacionarse con la ciudadanía. Me refiero a la necesidad de
dedicar
una especial atención a los casos individuales de extrema y urgente
necesidad que se plantean continuamente ante el Defensor y que incluso, en ocasiones, no
alcanzan a tener la consideración formal de queja.
En estos casos tenemos que mejorar la información y el asesoramiento sobre las vías más
útiles para solventar estas situaciones y saber ganar presencia entre las administraciones que
pueden —y deben— atender a estas personas. Me preocupa que una buena parte de nuestras
intervenciones se destinen a lograr finalmente que estos seres humanos alcancen la atención y la
respuesta que requieren en las estructuras administrativas y que no alcanzo a entender por qué no
se facilitan con la eficacia y la atención que merecen.
Me refiero a la calidad y el respeto en el trato que los servicios de atención e información
a los ciudadanos deben prestar y que no se facilitan. Me resulta paradójico que muchas personas
recalen en la Institución después de perderse en un laberinto administrativo sin haber obtenido una
sencilla explicación respeto de una ayuda o de un consejo sobre sus demandas y necesidades. Vamos a
estudiar y a insistir en esta línea de actuación durante el próximo mandato y en los próximos meses
ultimaremos un informe especial que venimos elaborando a este respecto.
FIN
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