4. 1. Conclusiones generales.
INICIO
Posiblemente habría que comenzar este apartado insistiendo en la
enorme dificultad que presenta la definición del término “trastorno de conducta”, ya que, como
hemos reiterado a lo largo del presente Informe, es muy variado el conjunto de conductas o
comportamientos agrupados bajo esta denominación genérica, como variadas resultan las patologías
clínicas asociadas al mismo.
De hecho, no existe ninguna definición científicamente aceptada que ofrezca una descripción
precisa de lo que es un trastorno de conducta y de los síntomas o características que el mismo
presenta.
Limitémonos, por tanto, a dejar constancia del problema conceptual que presentan los
trastornos de conducta y utilicemos dicho término en su acepción más común como comprensivo de
todos aquellos comportamientos que tienen como característica principal el apartarse de forma
notoria, grave y reiterativa de los comúnmente aceptados para la vida en sociedad.
Obviamente, esto implica que cuando hablemos de menores con trastornos de conducta nos
estaremos refiriendo tanto a menores con patologías clínicas debidamente diagnosticadas, como a
menores con comportamientos antisociales graves y reiterados aunque no les haya sido diagnosticada
patología alguna.
FIN