>> RESOLUCIÓN DEL DEFENSOR DEL PUEBLO ANDALUZ FORMULADA EN LA
QUEJA 08/1781 DIRIGIDA A CONSEJERÍA PARA LA IGUALDAD Y BIENESTAR SOCIAL, DIRECCIÓN GENERAL DE INFANCIA Y FAMILIAS
RELATIVA A RÉGIMEN JURÍDICO DE LOS ACOGIMIENTOS TEMPORALES
ANTECEDENTES
CONSIDERACIONES
RESOLUCIÓN
La queja en cuestión la presenta una pareja que dice haber mantenido
estrechas relaciones con unos hermanos, menores de edad, durante 10 años. Ante la reiterada
conducta negligente de los progenitores la Administración decidió declarar la situación
administrativa de desamparo de los niños, asumiendo su tutela conforme a la Ley. En esta situación
solicitaron a la Administración que les otorgase a ellos la guarda y custodia de los menores
(solicitud de acogimiento familiar) obteniendo como respuesta una resolución en la que se les
confería la guarda y custodia temporal en tanto se resolvía de forma definitiva su solicitud.
Así, entre los antecedentes de hecho de dicha resolución consta la
referencia a un informe técnico en el que se valora positivamente a esta familia para el
acogimiento temporal de los niños, pues aún sin ser familiares se les considera "allegados" de los
menores.
Siendo esta la situación, las personas interesadas comparecían ante
nosotros para manifestar su absoluta discrepancia con la decisión administrativa de revocar el
acogimiento congruente con su valoración de idoneidad en sentido negativo.
Tras incoar el expediente de queja pudimos comprobar la motivación de
tanto una como otra decisión administrativa, las cuales fueron adoptadas en aras del supremo
interés de los menores aunque, en el presente caso, utilizando una fórmula de acogimiento familiar “
temporal” que a la postre ocasionó muchos inconvenientes.
Primera.- Hemos de resaltar como la medida de acogimiento temporal se
constituye al amparo del artículo 40.3 del Decreto 282/2002, sobre acogimiento familiar y adopción,
el cual está previsto para supuestos de familia extensa, lo cual excluiría la posibilidad de
aplicarlo a casos de familia ajena, por mucho que se les considerara amistades o allegados.
Hemos de suponer que el recurso a esta figura se hace ante la carencia
de una declaración de idoneidad que permitiese constituir al menos un acogimiento simple con dicha
familia ajena, y que tal decisión era la que en esos momentos podría considerarse la más
beneficiosa para los niños, pues la madre no se mostraba dispuesta a entregarlos a otra familia que
no fuesen sus vecinos.
Nos encontramos pues con una medida de protección que formalmente
contraviene lo dispuesto en el Decreto y que materialmente, al menos a priori, resultaría ser la
más congruente con el supremo interés de los menores.
Es por ello que, a pesar de la aquiescencia de los progenitores, y con
la finalidad de otorgar mayores garantías a esta decisión administrativa –que hemos de insistir,
era inmediatamente ejecutiva- se traslada la misma como propuesta al Juzgado de Familia, a fin de
obtener el refrendo de dicha resolución en sede judicial.
Debemos señalar también como la decisión se adopta tras elaborar el
personal funcionario de la propia Delegación Provincial un informe sobre la viabilidad y
pertinencia de esta decisión, avalando dicho informe con entrevistas personales a los solicitantes,
con una visita a su domicilio y acumulando la información disponible de los servicios sociales
comunitarios.
Dicho esto, vemos como a pesar de la buena intención de la
Administración el resultado a la postre no fue el pretendido, toda vez que el estudio de idoneidad
de la familia dio un resultado negativo que motivó la revocación de la medida con una abierta
oposición –publicitada en los medios de comunicación- por parte de la familia acogedora. Y esta
valoración negativa pesa aún más si se tiene en cuenta como la situación de provisionalidad en
acogimiento temporal duró aproximadamente 7 meses, periodo que puede considerarse hasta cierto
punto dilatado.
También hemos de destacar que lo enrevesado de la situación ha traído
consigo un daño para los menores en cuyo interés actúa la Administración, pues al desarraigo de sus
progenitores han debido unir el trauma de la nueva separación de su primera familia de
acogida.
En este punto, debemos traer a colación la doctrina científica más
consolidada sobre los vínculos entre progenitores o cuidadores y los menores que tienen a su cargo.
Según el psicólogo John Bowlby (autor de la teoría del apego), la conducta de apego se desarrolla
tempranamente y se mantiene generalmente durante toda la vida, resultando por ello importante la
figura del primer cuidador, generalmente la madre, ya que el tipo de relación que se establezca
entre ésta y el niño o niña será determinante en el estilo de apego que desarrollará en el futuro.
El apego con cada persona es único y distinto de la relación con otras personas, existiendo una
fuerte resistencia a sustituir el apego fraguado en una relación. Según esta teoría los sucesivos
cambios en la figura de los cuidadores pueden ser potencialmente dañinos para el menor que los
sufre, manifestando trastornos conductuales o afectivos también descritos por la literatura
científica.
Segunda.- Una vez efectuadas todas estas consideraciones, es preciso
resaltar el margen de incertidumbre que entraña la figura del acogimiento familiar temporal, y ello
por mucho que se efectúe al amparo de lo dispuesto en el artículo 40.3 del Decreto 282/2002, de 12
de noviembre del Acogimiento Familiar y la Adopción, ya que se instituye sin contar con todas las
garantías de idoneidad de la familia a quien la Administración confía la guarda y custodia de la
persona menor, aún tratándose de familia extensa y en el presente caso, efectuando una
interpretación muy generosa, alcanzando incluso a personas allegadas.
La unidad administrativa actuante refiere disponer de información
propia y procedente de los servicios sociales comunitarios que, en principio, aportaría una
garantía indiciaria de éxito en la decisión de confiar la guarda y custodia del menor a dicha
familia, pero ello no debe ocultar el hecho de que se trata de una información aproximada sobre las
circunstancias sociales, familiares y económicas de las personas acogedoras, sin un estudio en
profundidad efectuado por equipos técnicos especializados conforme a las previsiones
reglamentarias, que es precisamente en lo que consiste el procedimiento de valoración de
idoneidad.
Los servicios sociales comunitarios actuantes en el ámbito de sus
competencias, a petición del Ente Público de Protección de Menores, podrían aportar la información
de que dispusiesen sobre la familia, ello en el caso de que las personas potenciales acogedoras
fuesen usuarias de tales servicios, ya que en otro supuesto lo máximo que podrían relatar es la
información obtenida por fuentes secundarias sin poder profundizar en aspectos relevantes para la
decisión final.
Por su parte, el artículo 40, apartado 3º, al que antes aludimos,
viene a contemplar la posibilidad de que el Ente Público de Protección de Menores (bien la Comisión
Provincial de Medidas de Protección, bien la persona titular de la Delegación Provincial de
Igualdad y Bienestar Social) pueda acordar al inicio del expediente o en cualquier momento del
mismo el acogimiento temporal de una persona menor de edad con su familia extensa. No se indica
nada más en el Decreto sobre los requisitos, alcance, duración máxima y modo de constitución de
dicha medida de protección; a lo sumo, tras efectuar una interpretación sistemática de dicho
precepto en relación con el resto del contenido del Decreto podemos deducir la vocación de
temporalidad de la medida que pendería de la constitución definitiva de cualesquiera otras de las
modalidades de acogimiento, bien fuera simple, permanente o preadoptivo, y cuya nota distintiva
sería precisamente la posibilidad que constituir dicho acogimiento sin necesidad de completar un
proceso de valoración de la idoneidad de la persona en quien se confía la guarda y custodia del
menor.
Pues bien, partiendo de esta parca regulación y poniendo el acento en
esta situación de provisionalidad y en la carencia de datos concluyentes sobre el fondo de la
decisión acordada, estimamos que sería preciso ahondar en su regulación y de este modo perfilar
detalles de esta medida de protección especialmente lo relativo al término o plazo máximo de
duración, al contenido de los documentos e informes mínimos e indispensables para su constitución,
y a la necesidad de dar prioridad a la tramitación de las valoraciones de idoneidad relacionadas
con estos acogimientos.
Al hilo de esta cuestión, estimamos que este sería el momento oportuno
para debatir la posible inclusión en el ámbito subjetivo del acogimiento “temporal” a las personas
allegadas de los menores, además de la familia extensa, lo cual evitaría cualquier tacha de
irregularidad tal como
Tercera.- Estimamos que también sería beneficioso que en el curso de
dicha regulación se tuviese en cuenta la conexión de esta medida de protección –acogimiento
familiar temporal- con la declaración provisional de desamparo prevista en los artículos 32 y 33
del Decreto 42/2002, de 12 de febrero, sobre el desamparo, tutela y guarda administrativa. La
regulación contenida en este Decreto posibilita a la Administración en supuestos de urgencia a
asumir, de forma provisional, la tutela del menor en espera de la resolución definitiva del
expediente de desamparo, situación que resulta muy apropiada, por su propia naturaleza temporal,
para la adopción de una medida de acogimiento familiar también temporal que evite a la persona
menor de edad, en aquellos supuestos en que fuese posible, su internamiento en un centro de
protección, otorgando prioridad a la familia extensa, y dejando en segundo lugar los acogimientos
familiares de urgencia con familia ajena.
Una vez efectuadas estas consideraciones, y de conformidad a la
posibilidad contemplada en el artículo 29, apartado 1, de la Ley 9/1983, de 1 de Diciembre, del
Defensor del Pueblo Andaluz, se formula la siguiente
RECOMENDACIÓN 1: Que se profundice en la regulación del acogimiento familiar temporal previsto en
el artículo 40.3 del Decreto 282/2002, de 12 de noviembre, del Acogimiento Familiar y la Adopción,
especificando entre otras cuestiones el término o plazo máximo de duración -que habrá de ser
necesariamente breve-, el contenido de los documentos e informes mínimos e indispensables para su
constitución, y la prioridad en la tramitación de las valoraciones de idoneidad relacionadas con
estos acogimientos.
RECOMENDACIÓN 2: Que se detalle normativamente la conexión de esta medida de protección –acogimiento familiar temporal- con la declaración provisional de desamparo prevista en los artículos 32 y 33 del Decreto 42/2002, de 12 de febrero, sobre el desamparo, tutela y guarda administrativa.
José Chamizo de la Rubia
Defensor del Pueblo Andaluz
Defensor del Pueblo Andaluz






