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Jornadas sobre Vivienda y Personas Mayores. Comunicación:
"MUJERES MAYORES Y VIVIENDA"
María-Angeles Durán
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Catedrática de Sociología y profesora de
investigación en el Consejo Superior de
Investigaciones Científicas.
1.- Hogares, familias, viviendas.
El Censo de 2001 define la vivienda como un recinto estructuralmente separado e independiente
que por la forma en que fue construido, reconstruido, transformado o adaptado, está concebido para
ser habitado por personas o, aunque no fuese así, constituye la residencia habitual de alguien en
el momento censal.
Los conceptos de hogar, familia y vivienda se utilizan frecuentemente como sinónimos, por lo
que la primera tarea de una investigación sociológica sobre personas mayores y vivienda consiste en
deslindarlos hasta donde sea posible.
Etimológicamente, hogar proviene de proviene de fuego, por ser el fogón el lugar en que se
ofrecía calor y alimentos a los miembros de la familia. Según el Diccionario de Uso (María
Moliner),
"respecto a una persona, el hogar es el lugar donde vive en la
intimidad y desarrolla su vida privada". Por sí mismo, el hogar es
"ese lugar, junto con las personas que lo habitan formando una
familia o comunidad". Los conceptos clave son, pues, los de lugar, intimidad, familia y
comunidad.
El término familia proviene del latín familia,
"conjunto de los esclavos y criados de una persona"; derivado
de famulus (sirviente, esclavo). El diccionario de la Real Academia (2001) define la familia como
"grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas.
La vivienda, derivado de vivir o tener vida, es según M. Moliner
"cualquier lugar donde habitan personas". Corominas señala
que es sinónimo de casa o cuarto de habitación, por lo que
"vale asimismo para habitar o morar en algún lugar". Aun
siendo sinónimo de casa y aunque coincide casi exactamente en su uso estadístico con hogar, el
concepto de vivienda refuerza la idea del continente o espacio construido sobre la de lugar en el
que se desarrollan las relaciones familiares.
En el lenguaje cotidiano, el término utilizado para referirse al hogar y a la vivienda es
casa. Casa proviene del latín
casa (choza, cabaña) y sustituyó paulatinamente en el
lenguaje cotidiano a
domus. Así como en el lenguaje administrativo, judicial,
arquitectónico, urbanístico y estadístico los vocablos que se emplean son hogar, vivienda o
residencia, en el lenguaje común es mucho más frecuente la utilización de casa, que engloba a todos
los anteriormente citados. Una casa es un edificio destinado a vivienda, aunque se trate solamente
de una porción de un edificio de mayor tamaño. Ocasionalmente se reserva para viviendas
independientes, diferenciándolas de los pisos. Pero su uso es extensísimo, de gran riqueza de
matices cuando va asociado a otras palabras. De esta riqueza da idea que Moliner ofrece noventa y
seis acepciones de casa en asociación con otras palabras, y doscientos veinticuatro términos
asociados a ella. Por relación a la familia, casar es "desposar, unir en matrimonio" (
"mediante ceremonias establecidas"), y del espacio doméstico
toma nombre el estado civil (
"casados") de quienes han contraído matrimonio.
El domicilio deriva, igual que el adjetivo doméstico, de la palabra latina domus, equivalente
a casa: Moliner hace equivalente el domicilio a
"casa, residencia, vivienda". Sin embargo, en la definición
de domicilio subraya los aspectos espaciales y construidos: es el
"edificio o local donde alguien vive" o fija su
identificación administrativa. El llar o lar, más utilizado hoy en sentido poético que en el habla
cotidiana, remite a una visión mítica y antropológica del hogar como espacio privilegiado, sagrado,
que permite simbólicamente la comunicación con los dioses protectores de la familia y con los
parientes fallecidos.
Otros términos asimilados a vivienda son residencia, morada, habitación y alojamiento. Este
último tiene bastante uso actualmente, aunque es más polisémico, más diverso en significado que
casa o vivienda. Deriva del francés loge (glorieta, tienda, choza, gabinete, camarín), importado a
través del catalán, e inicialmente se aplicó sólo a establecimientos comerciales (lonjas). En las
publicaciones estadísticas se usa sobre todo para estancias temporales (turistas, viajeros,
militares desplazados, refugiados, mendigos) o para referirse a infraviviendas que no alcanzan
ciertos requisitos mínimos aunque de hecho estén habitadas (cuevas, cobertizos, chabolas, etc...).
La investigación sobre el número de viviendas, tipos y dotaciones es muy abundante. Desde el
punto de vista de los censos u otras grandes encuestas de las que se derivan consecuencias
administrativas "oficiales", los "hogares" son unidades muy estables: pero bajo otros instrumentos
de observación su estabilidad es bastante más reducida. No sólo por los desplazamientos
(internacionales, interregionales, interurbanos) de toda la familia o de alguno de sus componentes,
sino por la frecuencia con que cada familia posee más de una vivienda (o la alquila) y reparte
entre ellas su tiempo o por la frecuencia con que los miembros del núcleo familiar pasan algunas
temporadas o ratos diarios en los hogares de otros parientes que comparten esta condición de
"talleres" de servicios.
La investigación cualitativa sobre el uso de la vivienda familiar, en la que la vivienda no
es la unidad de cuenta sino el ámbito en el que se desarrollan las relaciones familiares y
sociales, está comparativamente muchos menos desarrollada que la investigación de tipo
cuantitativo, tanto macroeconómico como macrosociológico. Para este tipo de investigación es más
difícil encontrar promotores institucionales, además de requerir una capacidad de lenguaje bastante
ajena al tipo de habilidades que desarrolla la sociología empírica de base cuantitativa. De hecho,
las citas de autores que han hecho aportaciones memorables a la comprensión del uso de los espacios
interiores (por ejemplo, Bachelard o Calvino) proceden en buena parte de la literatura o de la
historia de la vida cotidiana (Aries, Duby, etc.). En España, son escasos los sociólogos que se han
ocupado expresamente del análisis cualitativo de los espacios domésticos. El tema ha interesado más
a los antropólogos (Mircea Eliade fue un precursor que sigue atrayendo hoy) y a una corriente de
arquitectos-humanistas próximos a la filosofía. La relación con la vivienda no es sólo económica,
sino social y afectiva; la vivienda es el conjunto que acoge numerosos ámbitos parciales
intensamente cargados de conocimiento, afecto y uso. Una vivienda, una habitación o un mueble
pueden a veces resumir la historia de una vida entera, simbolizar sus peripecias y sentido
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FIN