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"PROYECTO PARA LA CREACIÓN DE SERVICIOS GERONTOLÓGICOS INTEGRALES
AUTOGESTIONADOS PARTICIPATIVA Y SOCIALMENTE"
Judith Barco Serrano
Trabajadora Social. Asociación DESEA*
Francisco Barco Solleiro
Pensionista. Asociación DESEA*
TÍTULO DEL PROYECTO: CON INICIATIVA PROPIA
INTRODUCCIÓN
Uno de los más graves problemas que tiene la sociedad actual es cómo trata a sus personas
mayores, no sabe qué hacer con ellas; las olvidas, las marginas o las superprotege. La sociedad
olvida que son personas, ciudadanas con los mismos derechos y deberes que siempre han tenido, con
los mismos deseos y necesidades, con afectos, emociones y criterios. A veces sólo valoramos lo
productivo y creemos que ellos no son productivos; tenemos la concepción que productivo es
exclusivamente lo que produce rentabilidad o beneficios económicos y no valoramos su saber hacer,
su continuidad en la actividad humana, creativa, libre y crítica.
A tal hemos llegado, que son las mismas personas mayores las que asumen esta postura y
comienzan un proceso social, psicológico y afectivo que nos remite a una "eutanasia" personal y
colectiva para éste, cada día, más importante sector de la población desde el punto de vista
demográfico, económico y social, con graves consecuencias humanas.
Hora es de cambiar nuestro pensamiento y el de tantas personas que se encuentran en esas
edades o próximas a ellas. Es cierto que tanto las autoridades como la sociedad en general han
descubierto esta problemática y parecen abiertas a buscar nuevos caminos; también son ya muchas las
personas conscientes de su papel activo y participativo independientemente de la edad que tengan y
de su situación.
FUNDAMENTACIÓN: IMPORTANCIA DEL ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN EN
NUESTRA SOCIEDAD
Nos encontramos en un proceso de cambio de la máxima importancia histórica como pocos en la
vida de la Humanidad. Estamos asistiendo como protagonistas a algo más que el nacimiento de un
siglo o milenio nuevo, es un suceso que nada tiene que ver con la simple cronología o la fijación
de unas fechas míticas, que tanto gusta señalar a publicistas y "tertulianos".
Este suceder revolucionario de ámbito planetario, no sólo en el sentido geográfico,
desarrolla una nueva civilización. ¿Cómo será ese futuro?.
Si queremos que se construya más justo, solidario, libre y participativo, dependerá de
nuestros esfuerzos, de todos, para que también pueda seguir siendo de todos.
Una de las más importantes características de la nueva sociedad, de la que no tenemos
experiencias suficientes en sociedades anteriores por la magnitud cuantitativa y cualitativa de la
misma, es su envejecimiento. La ONU y otras muchas entidades públicas y privadas, intelectuales,
economistas y estudiosos nos alertan de la importancia social y personal de este cambio estructural
de nuestras sociedades. Ver Anexo III
En un siglo las expectativas de vida se han más que duplicado. En los cincuenta próximos años
la población de más de 65 años en toda la Tierra será de unos 2.000 millones de personas, cinco
veces la población actual de la UE ampliada, de los cuales unos 400 millones superarán los 85 o más
años, la misma cantidad de personas que hoy somos europeos. Ver Anexos IV y V
¿Cómo serán nuestros viejos, nosotros mismos si hemos tenido la suerte de llegar a esas
edades?.
Las generaciones que se acercan o están en la franja de 65 años o más aportan características
como las siguientes:
Son heterogéneas, no podemos seguir hablando de un sector que agrupa a personas con más de 20
años de diferencias entre ellos como si fueran un colectivo monolítico. Son auténticas generaciones
diferentes.
La feminización de la sociedad se acrecienta, no sólo porque las mujeres son
cuantitativamente más a partir de los 50 años, y especialmente desde los 70, sino porque la
experiencia social y profesional de muchas de ellas, conseguidas por su incorporación al mundo del
trabajo, por cuenta ajena, autónomas o como profesionales libres, las convierte en protagonistas
públicas y sociales; no sólo aportan su privacidad de amas de casa.
Las competencias humanas, sociales y profesionales adquiridas por las generaciones que
acceden a estas edades, y especialmente este colectivo femenino, durante su larga experiencia
laboral y su participación social, sindical y política se ha incrementado notablemente con relación
a generaciones anteriores.
Su dilatada y variada experiencia en unos tiempos tan cambiantes como les ha tocado vivir y
sigue ofreciéndoles la sociedad, ha favorecido que sus proyectos de vida cambiaran o se modificaran
varias veces en el transcurso de su existencia, lo que facilita que durante esta nueva etapa
mantengan expectativas vitales "vivas" y un espíritu más comprensivo y abierto, incluso programando
ilusionantes proyectos de futuro inconcebibles en épocas anteriores.
También, al igual que el resto de franjas de edades de la sociedad, deben cambiar unas
mentalidades que se inclinan más hacia creer que sólo tienen derechos y no deberes: ser
protagonistas, activos y participantes social, económica, política y culturalmente les obliga a
defender sus derechos y a no olvidar sus deberes. Uno de ellos es seguir despiertos e interesados
por todo lo que ocurre en nuestro entorno y conocer los cambios que se producen. Hemos de seguir
aprendiendo a lo largo de toda la vida, por derecho y porque tenemos el deber de aprender.
Un problema que nos afecta a todos es la fragilidad de los vínculos sociales y emocionales,
pero a ellos más críticamente. El autismo de nuestra sociedad, la agresión de los medios de
comunicación social, a los que no se encuentran tan preparados, con sus convulsivas imágenes y la
presión compulsiva ejercida sobre todos, les crea una sensación de inestabilidad emocional y
psicológica, que les hace especialmente vulnerables.
En definitiva, el envejecimiento de la sociedad es una certeza empírica: la sociedad del
siglo XXI será del conocimiento, de la biogenética e indudablemente envejecida. El ultimo informe
de la ONU señala a España como la sociedad que envejece más aceleradamente, de tal forma que hacia
el año 2050 el numero de nuestros mayores superará los 9 millones de personas. Ver Anexo IV
La corriente más neoliberal/fundamentalista nos quiere convencer de la penuria y bancarrota
de nuestro incipiente Estado de Bienestar y devolvernos a la era de la beneficencia, haciendo
recaer en la familia o el voluntariado las obligaciones de justicia que por derecho le
corresponden. Parece que desean culpabilizar a las personas mayores como causantes de los gastos y
de la asfixia económica de las cuentas de la Seguridad Social. Ver Anexo VI
FIN